Y tenía solución...

Acudí en busca de asesoramiento porque mi mundo se tambaleaba. Las discusiones con mi marido y mi nivel de ansiedad me afectaban en todo, relación con mis hijos, trabajo, etc. Mi matrimonio se estaba derrumbando y ya no veía salida. Mi marido ya había planteado el divorcio, pero yo no lo tenía claro. Tenemos tres hijos, el mayor de nueve años y era consciente de lo que supondría para ellos nuestra separación. Pero así no podíamos seguir, tampoco los niños podían ser felices en ese ambiente. A las primeras consultas mi marido no quiso ir, pero al ver mi mejoría se animó a acudir. Descubrimos que nuestro problema era que no sabíamos comunicarnos ni entendernos mutuamente. Estamos muy agradecidos porque ahora estamos viviendo lo que siempre tuvo que ser.

Elvira - 37 años